domingo, 31 de enero de 2010

No quiero amantes delicados
y los sueños de niñez caducaron antes de ayer.

No me resulta interesante mirar las estrellas desde un tejado de mil aguas
y la brisa del mar podría resultar lija mas que ligera.

siempre me faltó aquello que llamas romanticismo
me muevo mas nerviosa que suave
y siempre olvido hidratarme la piel

domingo, 24 de enero de 2010

viernes, 22 de enero de 2010

Las peras, como cualquier otra fruta, si son desechadas en un medio natural, con el paso del tiempo dejan de ser peras, se desvirtúan hasta disolverse con el medio. En el fondo no es nada reprochable, no tienen otra opción! pero si yo fuese esa pera pensaría "por dios! que alguien venga y me devore ya!!!"

miércoles, 20 de enero de 2010

hasta que cambie el viento

He de decir que procedo de una larga estirpe de historias de amor truncadas por la distancia y que al final lograron sobreponerse al océano atlántico, migraciones de aquí para allá, de allá para aquí, será quizás por esos antecedentes por lo que me resulta costoso sentir apego por los lugares, incluso por las personas (siempre hay excepciones) pero eso no es incompatible con la capacidad de querer.

No obstante, a mi no me salen las cosas como a mis antepasados, mas que nada porque no me da la gana, quizás sea la edad o posiblemente la cultura en la que he crecido , pero aferrarme de esa manera a algo o a alguien.. sencillamente no quiero.

Puedo decir que se lo que es una noche loca, pero también se lo que es ir a cenar con los padres de tu pareja, con la que llevas años, y lo que es la rutina. Pero me llegó un momento en el que necesitaba dejar de pensar en plural, sentirme un poco sola aprender a solucionar yo mis problemas sin llamar a nadie ( cosa que he hecho casi sistemáticamente ) en definitiva, ser independiente con todo lo que ello conlleva. Me lo debía a mi misma y era prácticamente esencial que lo hiciera, aunque solo fuera por ser honrada conmigo misma, todo esto coincide con un cambio de ciudad, de entorno, de casa y hasta gafas! me fuí sola y de momento aquí me quedo al menos hasta que cambie el viento.

a grandes rasgos

Siempre resulta complicado empezar las cosas, quizás ahí tenemos el origen de la pereza, aunque otra costumbre curiosa es no acabarlas, dejarlas a medias y olvidar el fracaso cualquier noche en la fase REM.

Aunque por otro lado, a veces hay cosas que es mejor que nunca terminen de empezar como el sabor intenso de un chicle recién abierto, un día de verano, un viaje o una historia de amor.

La cuestión es que todo lo que se plantea a largo plazo tiene el mismo proceso, el éxtasis del principio, las ganas, la ilusión... seguido de un punto de insulso estancamiento en el que ves la altura desde la que caerás en la siguiente fase, el declive, y después??? después se supera el tortazo y a otra cosa mariposa. Es por eso, que hay cosas que es mejor que nunca terminen de empezar.